jueves, 27 de mayo de 2010

Que se queden los recuerdos.

Ayer parece un pasado instantáneo
algo así como el café
en su punto más fragante, lleno de
un simple arte que busca al grato albor.

Lleno de vibraciones de la voz melancólica
del adiós constante, deseando
de una forma vana un final
que cerca desaparece.

Un suspiro indeleble
lleno de adverbios
que se acercan al verbo,

y se te escapa la lágrima
que no quisiste que rime
, a las mujeres se les escapa el rímel.

Te resignas con un signo, con
tu misma cruz,
te resignas a resucitar
de entre los vivos,
y me pregunto ¿por qué
el amor desea que se queden
los recuerdos?