viernes, 30 de abril de 2010

Mónica


Melodiosa risa de verano,

de aquel naranjo encendido
que ayer; que hoy,
lo intenta de inmediato,

Caso tiene, tener sentido…

Olor, pardo que alborota la vista
desahuciada por la dicha llamada;
que algunos llaman… no sé.

En el pecho arrogante, de humildad…

Ninfa de las noches, en el día que
apareces; la bruma, de un bizcocho
de aroma, de ocho;

Las nodrizas, enamoradas

Iris, comienza con el arco,
formando colores que la belleza
de tu nombre, pudiese
alcanzar, soneto

Desesperado, como en el campo…

Cayendo dulcemente en la
agonía del trecho
del pasajero, sin tren,
que busca sin cesarte,
que quisiera enamorarte…

Encuentras la mirada oculta, en el alma

Acacias de preguntas, respondo
porque los corazones se quieren,
se aman, cuida y resguarda;
no se conquista, que absurdo;
por eso, por eso,
tengo la voz para decir
te quiero, sin dudarlo ni un momento.