“Nadie nace con la ciencia del amor“, menciona el padre Bayas, la experiencia le permita hablar de la "cosa" del amor. Pues, el acuerdo de seminaristas y expositores, que tratan de explicarlo, aun no es suficiente.
Las confusiones en éste campo son recurrentes y necesarias, solo así aprenderemos a amar. Como subir la cuesta de una montaña, eso es el enamoramiento, y la cima con una vista al crepúsculo, es amar de verdad.
El tránsito de la vida ayuda a comprender lo inentendible del amor y sus consecuencias. ¿Vale la pena amar, dar y darse por completo?
Dos preguntas en una, interesante cuestión. Si las alegrías y tristezas están implícitas en éste sentimiento.
Pues, el amor no sólo debe quedar en un sentimiento, sino, como dijo san Ignacio: “El amor en obras más que en palabras”. Las canciones que mencionan miles de palabras, son simplemente nada; más una visita letargada, una acción, alguna obra del corazón, necesita aquel que ama.
Sólo el amor verdadero, amante y amado, vale la pena, dar y darse por completo es la más dulce condena.